
Echo de menos estos carteles que llevan ese espíritu de melancolía innato en todos nosotros. La evidencia del tiempo caminando por la cultura que nos es común. Por los barrios de nuestra historia, más allá de ciudades y provincias, más allá de matices de lenguas.
Hago pequeñas lecturas de lo nuestro. De lo que de verdad es nuestro... Nuestros grandes maestros, porque en el mundo global, la identidad es fácil perderla. Por eso hay que amar el legado de los que estuvieron antes que nosotros. Porque el mundo se mueve muy deprisa, es por ello que existen piedras angulares.
Y encontré una:
Campos de Castilla
Antonio Machado (Sevilla 1875-1939)
Habla tú: nº 24
Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.
Os recomiendo un repaso a su profesión de fe, unos maravillosos e inteligentes versos. Pura entelequia. Como estas motos.
¿Donde están?

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