sábado, 18 de septiembre de 2010

metafísica de salmón

Las tres de la madrugada de un viernes de septiembre, vuelvo a casa sola, encima unas cuantas cervezas y un despropósito de yerba. El sonido de mis tacones por la calzada suena hueco, las botas tienen ese extraño tacón topolino que fabrica un eco sordo.

No ha parado de llover en toda la noche, ha llovido dentro y fuera. Mientras busco las llaves de casa pienso en él, en esa ausencia que la noche aguijonea. Y suena el móvil y descubro que ya no se alcanzará el camino de Caos, que lo que predomina ahora es la metafísica de salmón.
Contracorriente, absolutamente descabezados, siguiendo un secreto camino más allá de la razón y la continuidad.

No se, los ojos de lluvia acechan mis pasos en estos días previos a la entrada del otoño. Necesito una franca sonrisa. Un silencio cruzando mi camino. Hablaré en sueños con el salmón, tal vez me cuente su secreto instinto.

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